3 cosas que debes saber antes de contratar un VPS

Son diversos los factores que se presentan al momento de contratar un VPS: Qué recursos habilitar, qué sistema operativo instalar o si cuenta con acceso root, sin embargo, frente a la oferta disponible de VPS, muchas veces la elección final es el resultado de un costosísimo proceso de prueba y error.

Lo anterior pasa por que se suele elegir dando prioridad al costo, dejando en segundo lugar el tipo de implementación y nivel de administración que diferencia cada VPS. Craso error, en un área que exige velocidad, confiabilidad y seguridad, y que a la vez influye tan directamente en la operación e ingresos de cualquier negocio, no podemos darnos el lujo de migrar 2 o 3 veces un servicio TI antes de dar con la solución adecuada.

Como vimos en un artículo pasado, un VPS es un servidor virtual donde, entre otras cosas, podemos almacenar los archivos y las bases de datos necesarios para operar un servicio TI. Por ejemplo, en un portal de e-commerce, cada vez que un cliente quiere hacer una compra, su navegador envía una solicitud al VPS que opera como servidor web, para luego transferir los datos necesarios para concretar la venta. Un VPS entonces, es un servidor en la nube con recursos y control exclusivos que simulan a un servidor físico, implementado sobre una infraestructura compartida. Por lo tanto, un servidor VPS es a la vez virtual y privado, ya que está separado de otros usuarios del servidor físico a nivel del sistema operativo, lo que permite configurar servicios dentro de un espacio seguro con recursos de memoria, espacio en disco y CPU garantizados. En un VPS, tienes el mismo acceso de nivel raíz que si tuvieras un servidor dedicado, pero a un costo mucho menor.

Entonces, si tu negocio ha crecido lo suficiente como para ir más allá del web hosting, es muy probable que estés abrumado con las alternativas de VPS existentes para montar una plataforma en línea. Esto se vuelve aún más complejo cuando la decisión debe ser tomada sin el apoyo de un área interna de TI, donde la falta de conocimiento técnico puede generar una estimación inadecuada de recursos. Si estás investigando soluciones tipo VPS, a continuación te contamos las 3 cualidades clave necesarias para elegir correctamente la más adecuada para tu negocio.

I. ¿Qué tipos de VPS existen?

Cuando hablamos de arquitectura de un VPS, nos referimos a la forma en la cual fueron implementados, o lo que es lo mismo, al tipo de infraestructura tanto física como virtual que los soporta. En base a la arquitectura de un VPS, podemos encontrar 4 tipos de configuraciones:

  1. VPS SPOF (Single Point of Failure): VPS sin HA o clúster, es una solución económica de VPS en donde todo corre en un servidor físico único o punto único de fallo, por lo general en equipos de tipo rackeable. Cuenta con el menor nivel de disponibilidad porque depende de un solo elemento físico que soporta las máquinas virtuales.
  2. VPS HA (High Availability): Es una implementación más avanzada y de costo mayor que la anterior, ya que el VPS corre sobre múltiples servidores rackeables montados en modalidad de clúster o en equipos tipo Blade, lo que elimina el riesgo del SPOF. Es ideal para empresas porque frente a la falla de un elemento físico en el clúster, el VPS se mantiene operativo en otro nodo del mismo clúster, sin necesidad de intervención externa, haciendo a la falla prácticamente imperceptible.
  3. VPS HA+DRS (Distributed Resource Scheduler): Un VPS HA+DRS mantiene todas las funcionalidades de un clúster en HA, pero además considera un servicio de balanceo de carga, por ende, debemos asumir que requiere invertir aún más en recursos. Esto es especialmente útil frente a variaciones en las cargas de trabajo, como por ejemplo una tienda e-commerce en Black Friday; el clúster DRS distribuirá la carga de forma automática entre los nodos disponibles, evaluando los procesos de memoria que requieran tratamiento especial, y de ser necesario, realizar una expansión virtual o “ballooning” de dicha memoria para mantener la estabilidad del servicio.
  4. VPS FT (Fault Tolerance): Corresponde a la opción perfecta para sistemas críticos donde la alta disponibilidad es un factor indispensable, tales como bancos, hospitales, aeropuertos o servicios públicos. Una plataforma bajo fault tolerance, crea un segundo VPS idéntico al principal en producción, y lo mantiene encendido espejando los datos. De esta forma, frente a un daño crítico en el sitio o la infraestructura principal, la operación se mantiene sin que el usuario llegue a percibir el fallo, ya que el servicio sigue operativo en otra ubicación física.

II. ¿Qué es un Clúster y para qué sirve?

Ya que estamos hablando de clústeres, vale aclarar qué es uno y el porqué de su uso. Un Clúster consiste en unir múltiples servidores, formando un grupo donde los recursos operan de forma conjunta actuando como si fueran un solo servidor. Además, la posibilidad de controlar la configuración de redes de área local o LAN, permite mejorar aún más la capacidad del grupo para operar a un ritmo considerablemente rápido, lo que convierte a este tipo de configuraciones en la opción más recomendada para empresas que requieren una máxima confiabilidad en sus procesos críticos.

Ya sabemos entonces qué es y cuál es la función de un clúster, sin embargo, eso no responde a la pregunta sobre cuál sería la elección más adecuada a los requerimientos de un negocio. Para develar este punto, vamos a considerar qué pasa cuando algo falla y cómo reaccionará tu servicio:

  1. VPS sin Clúster: Al estar implementada en un servidor único o SPOF, en caso de falla de algún componente físico inevitablemente se va a caer el servicio. La restauración del mismo requiere de la ejecución manual reubicando nuevamente el VPS o su respaldo (en caso que existan) en otro servidor. Dependiendo de la capacidad del proveedor y número de clientes afectados, su restauración puede tardar desde unos minutos, hasta varias horas.
  2. VPS con Clúster HA: A diferencia de un SPOF, cuando falla un componente físico de la configuración en clúster, el proceso de un VPS-HA se restaura automáticamente, sin intervención manual y en pocos minutos. No obstante, esto no los hace infalibles, ya que aún son susceptibles a caídas cuando las variaciones en las cargas de trabajo superan su capacidad.
  3. VPS con Clúster HA y DRS: Esta configuración en clúster tiene las mismas características de un VPS HA, no obstante, sí es adecuada para servicios cuyos procesos simultáneos generan una variabilidad no controlada en las cargas de trabajo. Mediante el uso de licenciamiento con hipervisores de clase Enterprise, adiciona el balanceo de cargas, moviendo el VPS a un nodo con mejores recursos cuando es necesario. Casi perfecto, pero no a prueba de fallos, ya que frente a una incidencia que afecte la disponibilidad del sitio físico, el servicio igualmente se va a caer.
  4. VPS con Fault Tolerance: Al estar espejado en 2 sitios diferentes, un VPS Tolerante a fallos permite garantizar prácticamente el 100% de disponibilidad, haciendo imperceptible un fallo o variación de carga para el usuario. Aunque parece perfecto y es el ideal para cualquier servicio de TI, su principal desventaja radica en el alto nivel de inversión asociado, debido a la duplicación de costos tanto de infraestructura, como de licenciamiento.

III. Tipos de alojamiento VPS

Durante la búsqueda de una solución VPS, habitualmente nos encontramos con una serie de términos relativos a las características de la máquina virtual: VPS en la nube, VPS Cloud, Servidor en la nube, VPS gestionado, VPS autogestionado, VPS no administrado o VPS de alta disponibilidad. Sin embargo, aunque pueda parecer que todos esos términos se refieren a cualidades diferentes, en resumen, en relación al alojamiento VPS existen sólo dos clases: Administrados y No administrados.

  1. Alojamiento VPS administrado: En un VPS administrado, el proveedor utiliza un software de administración previamente instalado, sobre un sistema operativo predefinido. Un ejemplo frecuente es la oferta de servicios VPS administrados tipo web, con WHM y cPanel sobre CentOS, y en menor medida, los proveedores utilizan otras distribuciones Linux o herramientas como Plesk o DirectAdmin. Sin embargo, independiente del sistema operativo y del software para el sysadmin, las responsabilidades de administración y mantenimiento del servidor virtual recaen sobre el proveedor, y deben incluir un apoyo técnico que asegure monitoreo de la infraestructura virtual, protección ante malware y actualizaciones comprobadas del sistema operativo.
  2. Alojamiento VPS no administrado: Ya sea que hablemos VPS Cloud, VPS en la nube o cualquier otro término similar, todos se refieren a lo mismo: la oferta de alojamiento VPS no incluye software de administración preinstalado, por ende, no está administrado. Bajo esta modalidad, el VPS no está restringido a una sola aplicación o sistema operativo. En este tipo de servicio las tareas de administración y monitoreo del VPS son responsabilidad del sysadmin; demás está decir que poder administrar este tipo de VPS requiere habilidades avanzadas en: Interfaz de línea de comandos (CLI), Shell seguro (SSH), Gestión de eventos e información de seguridad (SIEM), Gestión de software de servidor web (por ejemplo, Apache, Nginx, Lighttpd) y Recuperación ante desastres (DR), específicamente en lo que refiere a gestión de copias de seguridad y snapshots. En esta modalidad, el proveedor se debe hacer cargo solo de monitorear y asegurar la infraestructura física subyacente, protegiendo la red frente a ataques DDoS.

Es por estas razones que al momento elegir un tipo de alojamiento VPS, se recomienda una administración adecuada al nivel técnico del administrador que hará uso de la plataforma, sobre todo en VPS no administrados, donde los sysadmin deben estar dispuestos a resolver cualquier problema que se considere específico de su VPS y no de la plataforma o de la infraestructura física sobre la cual se encuentra implementada.

En resumen, lo mejor para un negocio depende de sus necesidades específicas. Por lo general, bajo cualquiera de las modalidades anteriores obtendremos uptime superiores al 99,9%, por lo que la migración hacia plataformas virtuales permite un rendimiento consistente, seguro y confiable. Si tu negocio depende en gran medida de sus transacciones online y el nivel de tráfico está creciendo, un VPS podría ser una excelente solución.

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